4 de ago. de 2009

La verdadera cara de Satanás

El doctor Saboya y su joven esposa caminan por la playa entre médanos. Los sigue una criatura encorvada.
Se sabe que el espacio funciona en un plano ilusorio y que el tiempo es un pliegue que se puede achicar. En ese plano ilusorio, lo que para Saboya y su joven mujer es el mar, para Melraus, es parte de la sala central.

Para C, es una plaza en otoño.

Para Evo, es la barbilla del juez Mayol cuando le habla.

Para Tersis, es un pasillo de la nave que da a otro pasillo.

Para Sorgos, es una caja de rulemanes.

Para Sololima, es una voluta de grácil humo blanco.

¿Y para el ser de los médanos?. Para ese que los acecha, ¿es el mar, al igual que para la grata pareja?
Observa a la señora de Saboya, y luego a Saboya.
Después parece haber elegido a su presa. Se da a la carrera. La joven grita horrorizada y Saboya se ve tumbado en la arena. Algo se ha prendido en su pierna, algo que se frota febrilmente.








Melraus quita la media de la cabeza del sátiro. Este los mira con espanto. Cree que son una pierna con dos cabezas, no entiende. Melraus y Fourquet gritan al unísono:

"¡Tiene cara de verga!"

Llegan Arubas y Orsini. Lo masacran a palazos. Melraus dice a Fourquet que le explique que era eso.

"Es un un sub-ser, de las grietas de Florido. Un ente mineral que toma formas de manera mímica, un replicante de otros seres, algo asi como un ser translúcido. Incorpora gérmenes nutricios para su vida mediante la frotación constante".
"Como una sanguijuela, que asco", dijo Melraus.
"Si observa su interior, verá cómo retirando este cartílago se observa un nervio talpmático que lo impele a inyectar mediante esta serie de venas, una secuencia de impulsos nerviosos que trasladan a la criatura a gran velocidad. Sus pies son diminutos, pero es tal la voracidad de frotamiento, que los gasta a menudo antes de llegar a su edad madura"
"Me pregunto si no será esta la especie original del planeta Florido", dijo Melraus.
"Lo era. Acaban de matar ustedes al último de ellos", dijo Fourquet.
"¿Nos engañó?"
"No del todo. Nosotros también somos una especie colonizadora y llegamos al amor, a embellecer este, nuestro planeta. En cambio este ser, no tenga dudas, no sería tan amable con usted"
"Tal vez algun día, Marcial, termine usted como esta cosa: Reventado en la alfombra".










La joven muchacha ayuda a Saboya a levantarse.
-¿Que te pasó, querido?, -le pregunta.
-Nuestra felicidad pende de un hilo, hermosa, -dijo Saboya, -disfrutemos el día, aleja al mono babuino. Tírale con estas ostras... le confundí con un ser horrendo y creo que tu también... solo es un ligero calambre en la pierna. Dame tu mano, amor, tus tiernas manecillas aferradas al olvido... lo sabes, oh si, lo sabes. Cuando vino el olvido, tomé litros de él. Acércate, toma estos guijarros... arrojémoselos al mono... ¡asi!, no pares... ahora yo. -El vapuleado mono babuino siente los golpes en su lomo, en su pata izquierda, y escapa internándose en la coloración brillosa que poco a poco todo lo cubre.

2 comentarios:

  1. che ¿se podrá hacer en guiso?
    Como para no desperdiciarlo nomás.

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  2. Recuerdo con culpa haber exterminado a los moradores originales de ese planeta. Pero también lamento no haber aplastado a Marcial Fourquet cuando tuvimos la oportunidad...

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