El capitán camina en la nave y mira a traves del ventanal del comando central un planeta. Observa en el visor el nombre del planeta... Simacoa... Simacoa... el nombre repercute en su memoria y cree reconocer sus caracteristicas generales, y ello lo lleva a reunir a la tripulación en el hall de la nave.
... Simacoa.......
... Simacoa.......
La nave de Melraus
30/08/2011
19/09/2010
Otra vuelta por el planeta Florido
Si nos asomamos por la escotilla podemos ver, primero, las lunas de Florido. Segundo, el cielo de Florido. Tercero, la vegetacion que cubre la totalidad de Florido. Ya un poco mas abajo, y casi aterrizando, veremos las distintas especies de animales silvestres que deambulan por la vegetación abundante del planeta.
No confundamos el cielo de Florido con el cielo de nuestro Castelbar: se parecen, si. Pero en Florido no suele llover, y no hay niebla.
Castelbar, por otra parte, es un lugar otoñal donde hay niebla, heladas y siempre un cielo frio, gris, que parece estar a pocos metros de nuestra cabeza, como un techo de plástico. Inolvidables son sus nubes. En cambio aquí tambien hay nubes, pero son pompas blancas, como ovejas que fluyen al viento y se apelotonan en el horizonte de Florido.
Sentados en sendos sillones en el living, Marcial Fourquet y nuestro capitan Enrico Melarus mantienen una cálida charla; el té de calas, típico del lugar, es bebido en tazas de porcelana, estrenadas para la ocasión.
-Es un gusto tenerlo de vuelta por aquí, Capitán...
-Lo mismo digo... La tripulación está cansada... Debo brindarles un poco de entretenimiento...
-Aquí lo hallará... Arbitraré todos los medios para ello. Le noto preocupado, Enrico... ¿Ocurre algo más?
-Si
-¿...?
-No se donde mierda queda el planeta Compra-Venta...
No confundamos el cielo de Florido con el cielo de nuestro Castelbar: se parecen, si. Pero en Florido no suele llover, y no hay niebla.
Castelbar, por otra parte, es un lugar otoñal donde hay niebla, heladas y siempre un cielo frio, gris, que parece estar a pocos metros de nuestra cabeza, como un techo de plástico. Inolvidables son sus nubes. En cambio aquí tambien hay nubes, pero son pompas blancas, como ovejas que fluyen al viento y se apelotonan en el horizonte de Florido.
Sentados en sendos sillones en el living, Marcial Fourquet y nuestro capitan Enrico Melarus mantienen una cálida charla; el té de calas, típico del lugar, es bebido en tazas de porcelana, estrenadas para la ocasión.
-Es un gusto tenerlo de vuelta por aquí, Capitán...
-Lo mismo digo... La tripulación está cansada... Debo brindarles un poco de entretenimiento...
-Aquí lo hallará... Arbitraré todos los medios para ello. Le noto preocupado, Enrico... ¿Ocurre algo más?
-Si
-¿...?
-No se donde mierda queda el planeta Compra-Venta...
07/09/2010
Rojo deslucido
Kellogg se aseguraba de que los intestinos de todos y cada uno de sus pacientes fueran convenientemente irrigados con agua, tanto por arriba como por abajo. Su artilugio predilecto era una máquina para aplicar enemas (“como una que vi en Alemania”) que era capaz de inyectar 15 galones de agua (unos 57 litros) en los infortunados intestinos de un paciente en cuestión de segundos. A la inserción de cada enema de agua, seguía una pinta (algo más de medio litro) de yogur; la mitad era ingerida de forma normal, la otra mitad administrada por vía rectal , plantando de este modo los microbios protectores en el sitio en el que son más necesarios y pueden prestar un servicio más efectivo. El yogur servía para renovar la flora intestinal, dando lugar a lo que Kellogg aseguraba que era un intestino relimpio.
En los casos en que sus tratamientos no surtían el efecto deseado, Kellogg le echaba la culpa a la masturbación secreta del paciente.
Wikipedia: Jonh Harvey Kellog.
Orsini estaba leyendo el cuaderno de tapas azules mientras Tersis sentado frente a la notebook se divertía en la wiki. En cambio, C observaba por la ventanilla el cúmulo gigante de estrellas:
"He perdido todos los miedos, menos el miedo a mi mismo"
Se encontraba distante del resto de los tripulantes, como carente de amor (Pero yo concluí que no eran penas de amor las que lo debilitaban, sino la falta de B12, debido al estricto veganismo impuesto por Evo).
"Nada me satisface, y mirar a Melraus me enfurece"
"Extraño los mates y a mi querida Etelvina
La idea de dejar de tener miedo era algo de lo que casi nunca se hablaba, y de lo que casi nunca se discutía: no podíamos tener miedo, ¿que era el miedo en el espacio? "El miedo es una interjección social", dijo una vez Orsini, "Es una proyección de clase". "Es la irresolución de la vida", dijo luego.
El miedo, a miles de años luz de la Tierra, solos, buscando Compra-Venta: el culo fundacional del desastre del mundo. ¿Pero que mas daba?
La angustia de haber dejado Florido, la falta de amor, las desventuras de un alma sanguínea (y con pocos glóbulos rojos) tenían a mal traer a C. Al cabo de un rato penso en Sorgos, en la bestia hospitalaria. En el cigarro sin culpa y en una charla baladí. Pero lo peor estaba por venir para el pobrecito. Sololima lo encontro en pasillos a la sala de máquinas, y de un cachiporrazo lo redujo: cuando se despertó estaba en un lugar desconocido de la nave, rodeado de mujeres en bombacha y corpiño que le miraban lúbricas... pensó que moriria.
27/08/2010
Una salvación por la cosmética
"Es necesaria una salvación por la cosmética, tripulantes... les habla la voz dulce de la nave nodriza... es mi deber combatir el deterioro de la tripulación... deben estar presentables: Usted, Arubas, peine ese flequillo. Mel, su toque de tintura color bermellón le sienta de perlas a su semblante griego. Evo: debe cuidar, además de su dieta vegetal, el aliento a ajo. Deben ejercitar su figura, estar erectos, bien dispuestos, con ánimo exaltado, mantenerse juveniles y vigorosos, la cama solar a diario, las cremas antiarrugas a diario, las desodorizaciones a diario. No cuentan con el aliciente de una presencia femenina en la nave, por lo mismo deben mantener su figura y el cuidado de la misma. No está permitido abandonarse, malhumorarse, dejarse crecer pelo y barbas... una tripulación como la de ustedes ha de ser modelo y guía... acicálense, enla gaveta hay un botiquín repleto de cosmética masculina, a partir de hoy será para ustedes como el alimento diario... Y ahora arriba, vamos, un poco de ejercicio...
Las memorias de Melraus
"Repaso una a una mis memorias, no hallo en ellas mácula alguna, asi sea... Pasa que siempre hay que agregar nuevas memorias. Para que este trabajo sea efectivo, definitivo, es menester que uno este bien muerto. Asi, libre ya de reinscripciones e interpretaciones, mis memorias serían solo mias.
Hay en ellas infortunios y alguna que otra desdicha, pero es un gran trabajo dictárselas a Arubas. Soy muy elocuente, no apto para la pluma. Mi verba es, quien lo duda, convincente. Mi oratoria, certera.
(...)
"Ah, la galaxia, la galaxia sin dias ni noches, la galaxia... este viaje, Compra-venta... Hay tanto que contar a las generaciones futuras... Me espera el bronce... Mi estatura de esfinge... mi grado legítimo de capitán de Seleno 474... un gran emprendedor, un hombre de palabra y de acción, un consecuente del movimiento, ese soy yo, Nerón Enrico Melraus, Mel para los íntimos, ese soy yo, con o sin timón... soy la energía puesta al mando de la misión, soy el brazo férreo que dirige este proyectil, soy el surco de esta estrella fugaz... vean el cielo oscuro, y sabrán reconocerse enanos ante mi entera humanidad que surca la galaxia, hacia nuevos destinos, nuevos horizontes... mi testamento se encuentra en este cuaderno que atesora el mulato Arubas... lo guarda, luego de escribir lo que dicto, en una caja fuerte inexpungable... si se quema la nave, mis memorias quedarán... las crónicas del viaje singular... la vida de la nave de Melraus seguirá allí, como la presencia invisible de un agujero negro... ojos humanos se perderán en ellas... solo ansio la paz, y el mando... y ambas cosas no son compatibles... me quedo con el mando... su ejercicio no da paz, mas si otro tipo de satisfacciones... oradad la tierra allá abajo, yo aquí, en el cosmos, marco un rumbo a mi destino, doy sentido a este viaje... surco la galaxia... la hago mía... y soy consciente de mi eternidad."
Hay en ellas infortunios y alguna que otra desdicha, pero es un gran trabajo dictárselas a Arubas. Soy muy elocuente, no apto para la pluma. Mi verba es, quien lo duda, convincente. Mi oratoria, certera.
(...)
"Ah, la galaxia, la galaxia sin dias ni noches, la galaxia... este viaje, Compra-venta... Hay tanto que contar a las generaciones futuras... Me espera el bronce... Mi estatura de esfinge... mi grado legítimo de capitán de Seleno 474... un gran emprendedor, un hombre de palabra y de acción, un consecuente del movimiento, ese soy yo, Nerón Enrico Melraus, Mel para los íntimos, ese soy yo, con o sin timón... soy la energía puesta al mando de la misión, soy el brazo férreo que dirige este proyectil, soy el surco de esta estrella fugaz... vean el cielo oscuro, y sabrán reconocerse enanos ante mi entera humanidad que surca la galaxia, hacia nuevos destinos, nuevos horizontes... mi testamento se encuentra en este cuaderno que atesora el mulato Arubas... lo guarda, luego de escribir lo que dicto, en una caja fuerte inexpungable... si se quema la nave, mis memorias quedarán... las crónicas del viaje singular... la vida de la nave de Melraus seguirá allí, como la presencia invisible de un agujero negro... ojos humanos se perderán en ellas... solo ansio la paz, y el mando... y ambas cosas no son compatibles... me quedo con el mando... su ejercicio no da paz, mas si otro tipo de satisfacciones... oradad la tierra allá abajo, yo aquí, en el cosmos, marco un rumbo a mi destino, doy sentido a este viaje... surco la galaxia... la hago mía... y soy consciente de mi eternidad."
26/08/2010
Falla de origen
Por un momento, Evo pensó en hacerle una broma.
Pero con el correr del tiempo y ante la evidencia, optó por guardarle un rencor mudo, ciego, que solo se manifestaba en el rubor sanginolento de sus mofletes.
"Ese maldito de C...", pensaba. "Esto no puede ser... ¿Quien lo programó? ni un centavo del dinero que me debe... se supone que no debería pero está fallado de fábrica... debo hablar con Melraus... antes de matarlo..."
En la sala de ping-pong Melraus dormía sobre el sillón rojo. Evo le despertó:
-Hábleme, capitán... el androide C me debe...
-Espere, usted afirma eso, y como se yo que no es un infundio... le recuerdo que ese androide posee grado de teniente, y si la cadena de mando no se cortó mientras yo dormía, usted está bajo su suela y la de Orsini
-Pero... su androide falla... no me paga... entiéndame. Aquí está el pagaré que me firmó... vealó ud mismo. (Melraus leyó) -¡Mmm! tiene razón, puede ser una falla de origen. No es comun que el androide se crapulise, no, no, es mas probable una falla en su sistema. ¿Obra con astucia, lo esquiva?
-Peor, dice que no le consta, que está para otras cosas. Lo tiraré a la galáxia, esto no va quedar así. Ese maldito androide es un perfecto canalla.
-Si.. ¡si!, -gritó Orsini. -A mi me debe 20.000 pesetas
-Nadie le dio vela en este entierro, -lo cayó Melraus
-He avistado aves cerca del planeta S, aves de corral que giran como satélites. Me temo que los plumíferos han atorado la centina, las turbinas, hay olor a pollo quemado, las demas aves graznan... estimo que planean la venganza, -dijo el androide C.
la última palabra quedo rebotando en la mente de Evo... venganza... venganza...
Pero con el correr del tiempo y ante la evidencia, optó por guardarle un rencor mudo, ciego, que solo se manifestaba en el rubor sanginolento de sus mofletes.
"Ese maldito de C...", pensaba. "Esto no puede ser... ¿Quien lo programó? ni un centavo del dinero que me debe... se supone que no debería pero está fallado de fábrica... debo hablar con Melraus... antes de matarlo..."
En la sala de ping-pong Melraus dormía sobre el sillón rojo. Evo le despertó:
-Hábleme, capitán... el androide C me debe...
-Espere, usted afirma eso, y como se yo que no es un infundio... le recuerdo que ese androide posee grado de teniente, y si la cadena de mando no se cortó mientras yo dormía, usted está bajo su suela y la de Orsini
-Pero... su androide falla... no me paga... entiéndame. Aquí está el pagaré que me firmó... vealó ud mismo. (Melraus leyó) -¡Mmm! tiene razón, puede ser una falla de origen. No es comun que el androide se crapulise, no, no, es mas probable una falla en su sistema. ¿Obra con astucia, lo esquiva?
-Peor, dice que no le consta, que está para otras cosas. Lo tiraré a la galáxia, esto no va quedar así. Ese maldito androide es un perfecto canalla.
-Si.. ¡si!, -gritó Orsini. -A mi me debe 20.000 pesetas
-Nadie le dio vela en este entierro, -lo cayó Melraus
-He avistado aves cerca del planeta S, aves de corral que giran como satélites. Me temo que los plumíferos han atorado la centina, las turbinas, hay olor a pollo quemado, las demas aves graznan... estimo que planean la venganza, -dijo el androide C.
la última palabra quedo rebotando en la mente de Evo... venganza... venganza...
23/08/2010
Finitud
Mas atrás en el reino de las posibilidades, con todo lo que pudo ser y lo que será: el mundo grandioso y terrible de los tripulantes
Hoy por la manaña, miles de estrellas me dieron un gran espectáculo. Mientras intentaba el dictado al reportero de la caja negra, otro sinfín de tristezas se apoderó de mi; miles de acciones diarias, miles de posibilidades: que Sorgos no se baña, que Hans me mira mal, que la consola de navegación perdio el rumbo, que la revolución gramsciana está perdida, que la tecnología me hace mal, etc y etc.
"Basta", me dije, mientras mirando mi gran ventana pude comprobar estupefacto la maravilla con mis propios ojos.
No luchaban; Y, quizá escuchando mi respiración, miles de estrellas eran engullidas por un gran agujero negro.
Pensé en los Orsinis de jengibre comidos por Evo, en la torta comida por Arubas, y en una cantidad tremenda de materia siendo tragada por humanos. Pero no había comparación: el saberme observador del Cosmos me convertía a mi, a Enrico Nerón Melraus, en el reportero de la caja negra del Universo.
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